viernes, 9 de agosto de 2013

Unos días atrás, un jovencito de estatura media, con falta de pelo y los ojos muy abiertos, en estado de embriaguez, se acercó a mi para intentar mantener una conversación. Mi subconsciente agarró con fuerza el escudo y desenfundó la espada.
El joven creo que solo tenía ganas de hablar, simplemente eso.
Me mantuve distante y fría como un cubito de hielo, mis contestaciones eran secas. Él, al contrario, se presentaba gracioso e intentando hacerme reir.
Y en el momento que nos quedamos solos me dice:
- Mucho daño te tuvieron que hacer en el pasado... Te hicieron ese daño que no cura.. Por eso eres así de fría y desconfiada.

No le dí importancia en el momento, pero hoy, echo la vista hacia atrás, a mi pasado, y veo a esas personas que me hicieron daño sin querer, sin darse cuenta, pero también veo a esas personas que me hicieron daño sabiendo lo que eso conllevaría.

Espero a esa persona que me haga creer...
LuZ.

1 comentario:

  1. Somos el resultado vivo de todo nuestro pasado. No podemos cambiar lo que somos, pero si moldear lo que seremos, te lo prometo.

    ResponderEliminar